Por :María Teresa Linares ( Musicolaga cubana)
UN amplio sector de la población cubana, radicado en comunidades rurales, desarrolló una música con características de evidente herencia hispánica, que alcanzó su identidad nacional a mediados del siglo XVIII. El proceso de transculturación ocurrido a partir de la música que el pueblo cantaba en España a fines del siglo XV y XVI, dio origen a cantos que se acompañaban por instrumentos de cuerda pulsada, antecedentes quizás del tiple cubano. Aquel proceso transcultural fue conformando en Cuba el canto que hoy conocemos como punto cubano.
La música campesina cubana se estructuró entonces con la
combinación de unas estrofas cantadas "el llanto”, que se describe por viajeros y cronistas como un "canto agudo y lánguido", acompañado del "lastimero tiple" y cantado con "décimas espinelas". Son estas tres características, línea de canto o tonada, instrumento de cuerda pulsada y texto en estrofa de diez versos, los elementos de estilo que llegaron con los colonizadores españoles en distintos momentos y por diferentes vías, hasta consolidarse en el siglo XVIII.
Los elementos de estilo que trajeron los pobladores españoles a esta Isla tuvieron un asentamiento primero en las poblaciones, centros urbanos, cerca de las costas, y a lo largo de los siglos XVI, XVII y se operó un proceso de ruralización.
A los grupos de campesinos "negros y blancos”, también se les diferenció con el nombre de guajiros. De su vida y costumbres, de sus bailes, cantos y expresiones poéticas características de la herencia hispánica participa social e integralmente el pueblo, es decir, ninguno de sus géneros puede calificarse como música de negros ni de blancos, campesinos y pobladores de zonas urbanas, ya que en su creación, difusión y recepción entran por igual unos y otros sin diferencia alguna en la expresión cantada o instrumental.
Para escuchar "clic play"
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